¿CUÁL ES EL MEJOR MOMENTO DEL AÑO PARA UNA CIRUGÍA ESTÉTICA?

Todo momento puede ser bueno, siempre y cuando se disponga del tiempo suficiente para poder concentrar nuestra atención en recuperarnos con tranquilidad.

Una operación es siempre un proceso cuyo resultado depende en gran parte de nosotros mismos. Nuestra colaboración es imprescindible desde el momento que decidimos someternos a una cirugía. En el caso de la cirugía plástica, tanto en su vertiente estética como reparadora, esta responsabilidad es todavía mayor pues está en nuestras manos elegir qué es lo que queremos corregir y, cómo, cuándo y con quién.

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LA MEJOR ESTACIÓN DEL AÑO PARA UNA CIRUGÍA

Si un paciente nos pregunta cuándo es el mejor momento para operarse, la respuesta siempre es la misma: cuando puedas contar con un tiempo para ti. Esto significa que lo más importante es elegir ese momento en el que podamos liberarnos de nuestras obligaciones y preocupaciones cotidianas para dedicarnos tanto a la preparación como a la recuperación de la operación.

También debemos tener en cuenta el estrés que supone para el o la futura candidata que, tanto en su medio escolar como en el profesional, sus compañeros adviertan los cambios ocasionados por la cirugía. Ante esto cabe recordar que la memoria visual es muy limitada y alcanza, en la gran mayoría de las personas, un tiempo que no supera las tres semanas. A partir de ahí la forma de reconocimiento se realiza por las similitudes y no por las diferencias. Es decir, por ejemplo, que un cambio en las dimensiones de la nariz no será tenido en cuenta, siempre que el resultado no llame la atención, tanto porque la nariz encaja adecuadamente en el rostro como porque no presenta alteraciones típicas de las rinoplastias inadecuadas. En este sentido, para los estudiantes y para algunos trabajadores, es muy posible que el mejor momento para operarse sean las vacaciones ya que en la reincorporación a las actividades escolares o laborales después de la cirugía los cambios podrán ser asimilados por sus compañeros como normales, no solo por la mencionada capacidad de olvido sino, también, por las variaciones propias del crecimiento o de la edad.

OPERARSE EN VERANO; ¿ES ADECUADO?

Otro factor a tener en cuenta es la estación del año. Se suele pensar que el calor es perjudicial para las cirugías y que son preferibles las épocas frías pero esto no es del todo cierto. El calor produce vasodilatación, lo cual, favorece la inflamación (el edema dura más) pero también acelera la cicatrización, es decir, las heridas curan antes. Además, el calor no solo depende del clima pues la calefacción en invierno produce en el organismo las mismas respuestas. Por esta razón, después de la operación siempre recomendamos evitar la exposición al sol o al calor y no realizar aquellos esfuerzos y ejercicios físicos que provoquen congestión de la cara.

Las altas temperaturas pueden hacer que la inflamación perdure y el posoperatorio se alargue. Cuando esto ocurre en el caso de cirugías faciales, tanto de rejuvenecimiento (lifting y blefaroplastia,) como de modelado facial (rinoplastia, prótesis de mentón y mandíbula o los injertos de grasa) conseguiremos contrarrestar esta elevación térmica con toallas frías (empapadas en agua con hielo o metiéndonos en el agua cuando las heridas están completamente cerradas). Para bañarse libremente es necesario esperar aproximadamente unas 2 o 3 semanas. Cuando la cirugía ha sido una rinoplastia, después del baño en una piscina con cloro, es recomendable usar un spray de agua salina para facilitar lavar las fosas nasales

Más cuidado hay que tener cuando las operaciones se han realizado en zonas de fácil sudoración como abdomen, mamas, axilas o ingles. El sudor en estos pliegues puede hacer macerar las suturas y alterar la cicatrización. El mantener las heridas al aire evita la transpiración y ayuda a que se sequen más fácilmente.

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CÓMO AFECTAN LOS RAYOS SOLARES

Además de las temperaturas, los rayos ultravioleta del sol o los emitidos por aparatos eléctricos como el ordenador, la televisión o las luces de neón pueden provocar manchas en la piel durante el tiempo que dura la equimosis (moretones). Como es lógico, esto tiene mayor relevancia en la cirugía facial y, sobre todo, en verano. Después de una cirugía de nariz, de párpados o de un estiramiento facial es normal que aparezcan moretones en las áreas más afectadas del rostro que pueden demorar un tiempo en desaparecer. La coloración de los moretones pasa por el rojo oscuro, azul, verde hasta que, finalmente, queda una sombra que se irá difuminando hasta que se reabsorbe por completo la sangre que había quedado en los tejidos. Pues bien, estas marcas o sombras pueden seguir notándose incluso 30 o 40 días después de la operación por lo que durante ese tiempo debemos evitar cualquier exposición a los rayos UVA. De lo contrario, estas zonas pueden hiperpigmentarse, quedar oscuras y ser muy difíciles de eliminar. Además, las altas temperaturas en el postoperatorio pueden provocar dolores de cabeza o migrañas.

Sin embargo, un protector solar de factor elevado y una gorra o sombrero servirán al paciente para que haga vida de playa o de piscina sin ningún problema, evitando, eso sí, exposiciones prolongadas al sol.

En resumen, el postoperatorio suele ser un proceso fácil en cualquier época del año siempre que se sigan con atención las recomendaciones que les dé su cirujano. Lo más importante es disponer del tiempo necesario para descansar y dedicarse a una tranquila recuperación.

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